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EN DEFENSA DE NUESTRAS MONTAÑAS Y DE LOS QUE AQUÍ VIVIMOS

  AEJ   Jun 02, 2011   Hemeroteca   0 Comentarios

En primer lugar, nos gustaría dejar muy claro que creemos sinceramente en la honestidad de la mayoría de las personas, en todos los ámbitos de la sociedad. Por ello nos parece demasiado arrogante que alguien diga que habla “en nombre de todas las personas honestas, animales y plantas de este país, para decir indignaos ciudadanos, indignaos”, sin aportar nada más que su opinión, y por ello hablaremos en nombre propio y en el de las personas que piensan como nosotros, incluidos muchos empresarios de la Jacetania, personas honestas, trabajadoras, emprendedoras, que han sacrificado su tiempo y el de su familia, arriesgando todo su patrimonio (hipotecando hasta su casa y arriesgando incluso el futuro de sus hijos) con un solo objetivo: desarrollar una actividad económica que nos permita seguir viviendo aquí, en nuestra tierra

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EN DEFENSA DE NUESTRAS MONTAÑAS
Y DE LOS QUE AQUÍ VIVIMOS
En contestación al artículo de Opinión, publicado con fecha 29/04/11 en el Pirineo
Aragonés, denominado “En defensa de nuestras montañas y por una ciudadanía activa”, hemos
entendido que debíamos de exponer nuestra opinión, por alusiones.

En primer lugar, nos gustaría dejar muy claro que creemos sinceramente en la
honestidad de la mayoría de las personas, en todos los ámbitos de la sociedad. Por ello nos
parece demasiado arrogante que alguien diga que habla “en nombre de todas las personas
honestas, animales y plantas de este país, para decir indignaos ciudadanos, indignaos”, sin
aportar nada más que su opinión, y por ello hablaremos en nombre propio y en el de las
personas que piensan como nosotros, incluidos muchos empresarios de la Jacetania, personas
honestas, trabajadoras, emprendedoras, que han sacrificado su tiempo y el de su familia,
arriesgando todo su patrimonio (hipotecando hasta su casa y arriesgando incluso el futuro de
sus hijos) con un solo objetivo: desarrollar una actividad económica que nos permita seguir
viviendo aquí, en nuestra tierra.

Estos empresarios no solo han conseguido hasta la fecha sacar adelante su propia
familia, sino también a centenares de grandes profesionales que han trabajado con ellos en sus
empresas y cuyas familias también tendrán algún derecho y entendemos que alguna
honorabilidad. Otros, desgraciadamente, han tenido que emigrar, o se han arruinado y han
pasado penurias hasta el final de sus días. Muchos de ellos también eran personas honestas.

Todos nosotros llevamos años viendo como el dinero público (si, ese que han pagado
los lectores del Pirineo Aragonés, así como todos los trabajadores y empresarios de la Jacetania
en forma de impuestos sobre el trabajo, la renta, el patrimonio y la actividad económica) se
está gastando exclusivamente en modernizar, ampliar y desarrollar la nieve de “parte de”
Aragón, excluyendo únicamente a las estaciones de esta Comarca. Los responsables de esa
empresa creada y financiada con recursos públicos al 50% hablan de unas inversiones hasta la
fecha de 160 millones de euros y de proyectos futuros superiores a los 400 millones de euros,
excluyendo siempre esta Comarca. Algunos pensamos que en esta Comarca también tenemos
necesidad de alguna aportación económica en materia de nieve para recuperar la
competitividad perdida por esta causa.

¿Cuál ha sido nuestro gran pecado para merecer semejante castigo? ¿Desarrollar un
modelo económico equilibrado hasta la entrada en escena de la Administración, que invierte
importantes recursos en las estaciones de esquí deficitarias, marginando a las únicas que eran
sostenibles? ¿Crear trabajo, generar impulso para el desarrollo de una actividad económica a lo
largo de todo el Valle e incluso servir de inspiración a las que ahora se han quedado con la
mayor parte del mercado, favorecidos por esas inversiones semi-públicas?

Hay una solución que parece que es la que piden algunos, o más bien “disolución”. Nos
vamos todos de aquí, dejamos de crear una actividad económica que aporte ese dinero público
que soporta todos esos servicios y transportes públicos actuales, dejando atrás una ciudad
fantasma de funcionarios y segundas residencias, para que vengan los turistas el fin de semana
y salgan algunos a bailar con trajes regionales.

La reacción de los empresarios ha sido la única que consideramos razonable, luchar por
nuestro futuro y plantear soluciones capaces de mantener nuestras empresas. Crear un dominio
esquiable que pudiera competir con la vecina Formigal solo es lógico uniéndose con ella, pues
supone el menor impacto medioambiental posible. Eso podría abrir otras expectativas (incluso a
unos juegos olímpicos con el apoyo de una gran ciudad como Zaragoza que pudiera soportar
esas instalaciones que aquí no se puede) y acercarnos a otros mercados de potenciales clientes.

Podemos asegurar que nadie piensa en dinamitar la Peña Oroel, ni en talar bosques, ni
tan siquiera en hacer grandiosos complejos urbanísticos a pie de pistas comparables a lo que
hoy existen en estaciones europeas (algunos si hemos viajado y podemos poner muchos
ejemplos, no todas las estaciones europeas son ejemplo de cordura). Esos proyectos están
trasnochados y por supuesto que los empresarios que trabajamos en esta tierra pensamos de
otra manera.

Un buen ejemplo de desarrollo sostenible es el de los bosques de Burgos y Soria. Son
los bosques que menos incendios sufren y no es por casualidad. Esos bosques son explotados
por los habitantes de los pueblos y ellos se ocupan de mantenerlos limpios, sanos, repoblarlos
con la necesaria frecuencia para poder obtener la madera, manteniendo el entorno gracias a
ese equilibrio económico – ambiental.

¿No seremos capaces de hacer lo mismo con nuestras montañas? Ese es nuestro
objetivo: Vivir en ellas, poder trabajar en ellas, aprovechar el atractivo turístico que tienen y
adoptar las medidas necesarias para garantizar que nuestros hijos y nietos sigan disfrutando de
ellas y no tengan que emigrar, para evitar “la posibilidad de delinquir como alternativa laboral”.

Y desde luego, la mejor manera es a través de una ciudadanía activa, que luche por
desarrollar ese modelo, que trabaje y tire del carro, en lugar de esperar sentados en el sillón a
que vengan los demás a resolver los problemas, exigiendo servicios de un dinero público que
algún día se acaba, si no existe en esta tierra una actividad económica que aporte valor
añadido.

VOCALÍA DE TURISMO
AEJ (ASOCIACIÓN DE EMPRESARIOS DE LA JACETANIA)

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